Consejos para sobrellevar el aislamiento en casa

Aquí os dejo algunos consejos para disminuir el estrés y hacer más llevaderos estos días:

La situación actual de aislamiento, está causando mucho estrés en los hogares y más en los que hay niños pequeños o en edad escolar que demandan una atención constante. Sino disminuimos el estrés, puede causar el asalto a la nevera/despensa y que acabemos con todas las existencias. Además de 10kg de más, tras el confinamiento.

1. Finalizar el día tranquilamente, esto nos hará empezar el día con energía para afrontar los retos que se nos presenten en la siguiente jornada. Para ello:

Cenaremos pronto (entre las 20:00 y las 21:00), en familia a ser posible y hablaremos de temas relajados (que nos ha aportado el día, cuál ha sido el momento más divertido, que actividad, manualidad o juegos nos gustaría realizar al día siguiente)

Escribiremos después de la cena las ideas aportadas por todos y decidiremos (junto con los niños) cuales son las más plausibles hacer y las agendaremos.

Después, de acostar a los niños, nos tomaremos un tiempo de relax personal. Esto puede ser: una ducha relajante, música zen que te ayude a reconectarte contigo misma/-o y tu entorno, …

Lo siguiente es hacer una lista de las cosas que hemos dejado pendientes para el día siguiente (llamar o mandar un e-mail a tal o cual persona, hacer la lista de la compra, realizar la comprar físicamente o online, hacer una transferencia, buscar actividades pedagógicas para hacer con los niños, lo que nos ha quedado pendiente por hacer del día anterior…) el tener todo esto apuntado, hace que relajemos nuestro cerebro (porque ya no se nos va a olvidar al estar escrito) y nuestro descanso sea de mejor calidad.

2. Empezar el día con “buen pie”, para ello:

Si somos de los que nos cuesta levantarnos, poner dos alarmas, con media hora de separación, para que nos despertemos con suficiente tiempo.

Realizar un par de respiraciones profundas (antes de poner un solo pie en el suelo y en la cama) y notar nuestro cuerpo y la conexión que existe con nuestro entorno. Visualizar nuestro campo energético, una ver realizado esto, ahora sí que es la hora de levantarse.

Al levantarnos revisaremos la lista del día anterior y nos propondremos ceñirnos a ella evitando las distracciones

Ir a la cocina y beber un vaso de agua para rehidratarnos, puede ser templada y con zumo de medio limón.

Realizar un buen desayuno, nos aportará energía para toda la mañana y evitará el picoteo. Un buen desayuno consta de un lácteo (o una fuente de calcio, en vegetarianos puede ser una cucharada de tahin o un puñadito de almendras), un cereal integral (pan, copos de avena, quinoa, galletas integrales…) y una fruta rica en vitamina C (kiwi, fresas, naranja, … también puede ser tomate).

Dejarnos preparado nuestro tentempié de media mañana y a la vista (ej. Una fruta, un puñadito de frutos secos o un bocadillito en caso de que no seamos capaces de realizar un buen desayuno) y así evitaremos abrir la despensa/nevera y tomar algo menos saludable. Y a ser posible, el de los niños también.

3. Permanecer conectados al presente: tenemos una mente muy viajera y a veces cuesta mantener la concentración en el presente. Estamos pensando en que ayer no hice tal o que la próxima semana he de llamar a fulanito, … muchas veces realizamos las cosas por rutina y sin prestar atención a lo que estamos haciendo, esto puede hacer que nos desviemos de la lista de cosas que tenemos programadas para hoy. Cuando seamos conscientes de que nos desconectamos del presente, debemos respirar profundamente:

Si estamos en casa, sentarse en una silla, apoyar la espalda en el respaldo, colocar las manos sobre las rodillas, ojos cerrados y los dos pies en el suelo (descalzos mejor) y sintiendo el cuerpo. Realizar entonces 3-4 respiraciones profundas, abrir los ojos y notar los 5 sentidos: que vemos, que oímos, …  otra vez en el presente echamos un vistazo a nuestra lista, ¿Qué hemos tachado ya de ella? ¿Qué nos falta por hacer? y la retomamos.

Si estamos en la calle, porque hemos salido a realizar una gestión y hay algo que nos está causando estrés: cierra los ojos, separa un poco las piernas y deja los brazos a lo largo de tu cuerpo, realiza un par de respiraciones profundas y toma consciencia de lo que pasa: ¿Qué me está causando este estrés?, ¿Puedo hacer algo para cambiar la situación? Sí puedo, lo escribo (debe ser algo diferente a lo que estoy haciendo, porque lo que estoy haciendo no me funciona). Sino puedo hacer nada para cambiarlo, hay que aceptarlo y pasar a otra cosa (porque en caso contrario no dejará de rondar nuestra cabeza y nos desviará de nuestro objetivo)

4. Realizar ejercicio: el estrés genera cansancio y el cansancio pereza. Pero al movernos aumenta nuestra energía y nos mantiene más productivos, además nos ayudará a no coger kilos de más durante el aislamiento.

Con 20 minutos de ejercicio seguido, nuestro cuerpo, libera serotonina que disminuye la depresión, endorfinas que disminuye la irritabilidad y oxitocina que nos ayuda a sentirnos mejor. Así que, la próxima vez que te notes irritado, triste o cansando, piensa ¿Me he movido bastante hoy?

Podemos realizar junto a los niños una clase de aerobic o zumba por Internet puedes encontrar cientos de ejercicios o simplemente poner música y ¡a bailar hasta sudar!

5. Mantener la conexión con la naturaleza: la naturaleza en fuente bienestar. En estos días de confinamiento no resulta fácil mantener esa conexión con la naturaleza. Pero es importante hacer un esfuerzo. Ayuda a resetear nuestro cerebro: genera endorfinas, disminuye el estrés, alivia la fatiga mental, repara el desgaste cognitivo.

Puedes ponerte música ambiental del sonido del viento entre los árboles, de las olas del mar, del canto de pájaros silvestres, … cerrar los ojos e imaginarte allí o ver videos o fotos de la naturaleza

Puedes ayudarte también de forma sensorial, por ejemplo, poniendo sal humedecida en un cuenco y meter la mano dentro, con los ojos cerrados e imaginar que es la arena de la playa, acercar la nariz y nota el olor a salitre del mar… Esta es una actividad que gusta mucho a los niños y la disfrutan enormemente.

6. Lleva una alimentación saludable, ayudará a mantener tus niveles de energía:Realiza un croquis de las comidas de la semana (puedes pedir a tu nutricionista que lo realice por ti), teniendo en cuenta las existencias de la despensa, gustos, tiempo para poder cocinar, … y adaptándolo también a los pequeños de la casa.

Agenda tu hora de comer, así evitaremos comer tarde y cualquier cosa.

Evita comida procesada: es bueno para ti y tu familia. Este tipo de comida suele llevar azúcares refinados, exceso de sal y demasiada grasa saturada que aumentan la ansiedad, picoteo y la apetencia por este tipo de alimentos a cualquier hora.

Las verduras, hortalizas, ensaladas, cereales integrales y proteínas magras, deben ser la base de tu alimentación, ¡No lo olvides! 

Come pausadamente, sin prisas, degustando la comida a bocados pequeños, masticando y ensalivando bien… así nuestro cuerpo será consciente de que te estas alimentando y no te volverá a pedir al poco rato de haber comido, además que facilitarás la digestión y no te notarás somnoliento tras la comida. Muy importante si, tras la comida, has de seguir con tu jornada laboral.

7. Disfruta de las relaciones personales y de la compañía:

Es muy importante tened una red de apoyo en tu entorno para afrontar mejor el día a día. Mantén la relación con tus amigos/-as: aunque no puedas estar en persona con ellos, llámalos por teléfono, utiliza skype, whatsapp, e-mail, … al estar en contacto con nuestra red de amigos, liberamos endorfinas y disminuye el estrés.

A la familia también hay que verlos y/o mantener el contacto con ellos, para los que no tienen familia, una mascota también puede servir.

Evita relaciones tóxicas en la medida de lo posible, generan falta de confianza, inseguridad, estrés adicional, confusión, …

Encerrarse en uno mismo y no tener contacto con los demás, aumenta la depresión, la ansiedad, el estrés y disminuye la autoestima.

Si estamos con la autoestima baja: no cuidamos lo que comemos, ni lo que haces (deporte, conexión con la naturaleza), ni con quién te relacionas (olvidas llamar a tus amigos,…), no tienes ganas de trabajar o de ocuparte de los niños…

Disfruta de los pequeños detalles: coloca ese dibujo que te ha hecho tu hijo con tanto cariño al lado del ordenador del trabajo, ponte guapa aunque no vayas a salir a cenar fuera o elabora un postre especial con tus hijos. Te hará sentir bien a ti y a ellos también.

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